A orillas del famosísimo Lago Ness se alzan los restos de una de las fortalezas más imponentes de las Tierras Altas escocesas.
Con el permiso del viejo Nessie, el Castillo de Urquhart se ha convertido en uno de los mayores reclamos de las Highlands.
Las primeras referencias a esta fortaleza, sitúan su construcción en una fecha cercana al S. VII y, desde ese momento, el destino del castillo ha ido unido al destino de Escocia.
Escenario de múltiples batallas durante las Guerras de Independencia de Escocia, el castillo fue pasando alternativamente de manos escocesas a manos inglesas, hasta que finalmente, ya en 1692, sería destruido por los ingleses para evitar que fuera nuevamente utilizado por los defensores de la causa Jacobita.
Hoy en día se conserva únicamente una parte de la estructura principal del edificio, pero en tu recorrido no te costará demasiado reconstruir cómo era la vida en la antigua fortaleza.
A los pies del castillo, encontrarás un pequeño embarcadero desde el que podrás iniciar tu visita por las oscuras aguas del Lago Ness.
Es muy posible que en tu viaje no encuentres a Nessie, pero al menos te recibirán este par de gaiteros tan simpáticos.

